Centroamérica

Una indispensable y necesaria rebeldía

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En palabras de Carolina Arias Ortíz, directora del documental Objetos Rebeldes, estos no deberían de poder tocar, puesto que no viven, son útiles nada más.

Sin embargo, hay quienes no pueden evitar no solo ser tocados por estos “insignificantes objetos”, sino que también están destinados a que penetren el alma, la locura y las entrañas.

Carolina Arias, es una persona multifacética quien ha fungido tanto en el mundo de la cinematografía, como en muchas otras áreas. Estudió antropología en la Universidad Libre de Bruselas, obtuvo una maestría en cine documental en la Escuela de Cine de Barcelona (ECIB) y actualmente cursa un doctorado en Sociedad y Cultura en la Universidad de Costa Rica, donde también es profesora de antropología.

En gran parte de su vida a Carolina le ha tocado ser también un objeto rebelde, ya que el estar en constante movimiento es parte de lo que le caracteriza. Dice que su vida es como la letra de aquella canción de Facundo Cabral: No soy de aquí, ni soy de allá.

Su ópera prima, Objetos Rebeldes es un proyecto que fue apoyado en el 2017 por el Fondo para el Fomento Audiovisual y Cinematográfico (FAUNO). En el 2018, recibió apoyo del Programa Ibermedia. En el 2020 obtuvo el Premio Nacional de Artes Audiovisuales Amando Céspedes Marín en la categoría de Mejor Producción y se estrenó en la selección oficial del Festival Internacional de Cine Documental de Ámsterdam (IDFA), este es el festival de cine documental más importante del mundo.

Adaptadas a esta nueva modalidad virtual, tuvimos una reunión donde nos vemos a través de una pantalla, un aspecto técnico que no impide en lo absoluto una conversación amena.

¿Carolina, de donde nació el documental Objetos rebeldes?

-Nace de mi encuentro con la arqueóloga Ifigenia Quintanilla, esta gran investigadora que estudia las esferas de piedra, entre muchas otras cosas. Ella es la que me hace entrar a este mundo de la arqueología, a través del blog que ella escribe donde hace la arqueología muy accesible y tiene una mirada muy crítica lo que la hace interesante. También tiene una cierta postura del manejo del patrimonio y eso me identifica un poco con su mirada crítica. A raíz de eso, de forma personal yo estaba de regreso al país con una inquietud de reconectar con sus raíces y en particular con la relación con mi papá.

-El nombre del documental fue algo que desde la primera versión no cambió y que era un poco el corazón de lo que yo me estaba acercando y es como esta relación emocional que tenemos con los objetos, no solamente arqueológicos porque en realidad todos tenemos objetos especiales que guardan memorias y a veces pueden ser cosas insignificantes que no tienen un valor económico, pero que tienen un valor emocional. El nombre viene de un texto del blog de Ifigenia Quintanilla.

¿El incluir su parte personal dentro del documental estaba programado?

-No, al inicio en un momento se empezó a cuestionar. Yo dije: ¿Será que soy también un personaje dentro de esta historia o no? Después se dejó de lado hasta que volvió a surgir esa necesidad propia de expresar cosas que uno siente.

-El deterioro de la enfermedad de mi padre y que haya estado al mismo tiempo que el rodaje son coincidencias de la vida que te hacen estar viviendo las cosas desde otro lugar, ahí fue ya como la línea personal y de lo que estaba trabajando se unió.

-Fue un acto de honestidad conmigo misma, no fue una decisión tan fácil de plantear ese punto de vista tan íntimo, pero de lo que yo estaba atravesando en ese momento era lo más honesto que podía hacer, al final lo creativo y lo emocional están muy vinculados y y creo que en ese sentido está uno en un proceso de duelo que te cambia la perspectiva sobre la vida. Finalmente nació, Objetos Rebeldes un poco rebelde también la misma película.

¿Cómo fue trabajar con el equipo de objetos rebeldes?

-La verdad fue un proceso muy interesante, Alexandra estuvo desde el inicio conmigo desarrollando la idea y después fuimos formando el equipo poco a poco conforme íbamos si conseguimos fondos, entre otras cosas.

-En general me sentí súper acompañada, el rodaje estuvo atravesado por temas personales un poco complejos. Hubo que crear una forma de sostenerse emocionalmente.

-Lastimosamente las mujeres tendemos cuando estamos en ciertas posiciones a tener más inseguridades que los hombres.

¿Por qué se da eso?

-Por las construcciones de género y la sociedad un poco patriarcal, yo lo sentí mucho más siendo la ópera prima, hay muchas inseguridades y muchísimos miedos y creo que es importante estar rodeado por personas que te apoyen en ese sentido. Con todo el equipo me sentí muy apoyada en todas las decisiones en los momentos que uno tiene dudas y creo que eso permitió que la obra fuera algo muy honesto.

-Era aprovechar el arte y la creatividad, darle la vuelta a la cosa y decir: trabajemos con esto que está pasando.

Esteban Chinchilla, director de Fotografía, Carolina Arias directora de Objetos Rebeldes.

¿Cuáles retos y anécdotas hubo durante la producción?

-Alquilamos un carro, el día antes y en la agencia nos decían que no podíamos meterlo en los ríos. Al día siguiente, tipo 6:00p.m. en un río bajísimo al haber mucha piedrilla se nos trabó el carro en el río. Al final llegaron unos señores con un camión que nos pudo jalar y salimos y al carro no le pasó nada nada.

Esteban Chinchilla, director de fotografía, Alexandra Latishev, productora y Carolina Arias, directora de Objetos rebeldes pensando en cómo sacar el vehículo rentado del río.

-Además, nos agarró la pandemia cerrando la post producción, por esto no pude ir a Colombia con los productores, hubo que hacerlo a distancia, alquilar una sala de sonido aquí en CR que fuera 5.1 para que nos enviaran, escuchar, hacer feedback, volver a enviar y escuchar…

-Fueron retos que nos puso la pandemia como a la mayoría, pero logramos trabajar bien con las personas de Colombia  y cerrar la película. Ya después nos avisaron de la selección en el IFDA, este súper festival en Holanda, una emoción total que hubiera sido hermoso ir allá, pero nada hicimos el estreno desde aquí e igual estoy súper agradecida porque ir a IFDA no es fácil.

¿Qué diferencia a Objetos Rebeldes de otros documentales?

Esta mezcla mía de la antropología y del cine, que en eso tengo una formación muy diferente a la de otros cineastas. Estas exploraciones más sensoriales que estoy buscando en mi lenguaje cinematográfico.

-Tengo un interés en buscar un cine más sensorial y no tanto datos fríos, algo más emotivo, emocional y que le entre a uno por este canal.

¿Qué disfrutó de grabar Objetos Rebeldes?

-Grabar la zona del Pacífico Sur. Yo buscaba algo para lograr otro vínculo con el país, conocí partes e historias del país que no conocía, toda una realidad de una zona, conocer todas las personas de la zona sur que nos ayudaron también en el proyecto.

-La película cumplió con su objetivo de acercarme de nuevo acá, eso lo disfruté mucho.

¿A dónde quiere llegar Carolina como directora?

-A mi lo que me interesa es poder seguir produciendo, me interesa explorar un poco procesos más solitarios, cada vez me llaman más las cosas íntimas que permitan un acercamiento más directo y más profundo con la gente.

-He estado consiguiendo equipo audiovisual propio porque ahorita siento más la necesidad de trabajar cosas pequeñas, no de ambición, sino que no requieran procesos de producción tan grandes.

¿Por qué las fotos tienen un simbolismo tan grande para Carolina?

Creo que las imágenes tienen un poder enorme de llegarnos a las personas, son un arma de doble filo eso sí.

¿Por qué?

-Si lo vemos con las redes sociales, a nivel psicológico para los seres humanos, las imágenes son tan potentes que hay que cuidar el cómo nos proyectamos en ellas, qué vemos y sacamos de nosotros. Cada día consumimos más imágenes, entonces creo que es importante conocer todas sus variantes.

-A nivel artístico, creativo y de autoconocimiento son algo muy poderoso también para proyectar representaciones de nosotras mujeres, que sean acordes a lo que sí somos. Y poder en eso tener voz propia. Esa es la intención con las obras que quiero trabajar ir construyendo una voz propia.

¿Qué tan rebelde es Carolina?

-Un poquito jaja, soy alguien con un carácter un poquito rebelde, sin ser rebelde sin causa. Creo que la rebeldía es importante en el sentido de que pongamos en cuestión las cosas y podamos pensarnos desde diferentes perspectivas.

¿En qué se vale ser rebelde?

-Cuando una no se sienta cómoda, respetada creo que es importante tener sus propios valores y procesos y en ese sentido saber defendernos cuando hay cosas que pueden ser vulneradas o atacadas. Todos tenemos estrategias de protección, creo que esa ha sido la mía.

Esteban Chinchilla, director de fotografía, Alexandra Latishev productora, Federico Montero, asistente de producción en la productora Linterna Films, Carolina Arias, directora.

¿Cuál es la proyección con objetos rebeldes?

-Vamos a hacer otras proyecciones en el Cine Magaly porque en el Costa Rica Festival Internacional de Cine hubo mucha gente que se quedó sin verla, y verla en cine es otra experiencia totalmente. Va a ser seguramente a inicios de septiembre, pero está por confirmar.

-Todavía este año nos quedan varios festivales, aún no puedo decir algunos porque no han dado el anuncio, pero estamos en varias competiciones importantes, tal vez vendrán más premios.

Objetos Rebeldes: “Los antiguos habitantes del Sur de Costa Rica elaboraron más de 300 esferas de piedra. La mayoría fueron saqueadas. Ifigenia es una arqueóloga que carga como nadie los secretos de estos objetos, en un país que parece querer olvidar su historia ¿Cuáles son las fisuras de nuestra memoria? ¿Cómo es que se fracturan las cosas?”

 

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