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Reseña de ‘Promising Young Woman’: la venganza es psicológica

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Desde su primera aparición al público en el Festival de Sundance, el thriller/comedia negra Promising, Young Woman (Hermosa venganza) ha recibido reseñas mixtas. A la obra escrita y dirigida por Emerald Fennell nunca se le consideró una película lamentable, ni mucho menos creo que las cinco nominaciones en los Óscar son testigos de ello, pero los aplausos cayeron más en el rol protagónico de Carey Mulligan que en las virtudes narrativas del filme, normalmente calificado como desordenado. Sin embargo, no puedo dejar de pensar en que hay una infravaloración más o menos generalizada de una película que sabe lo que quiere decir y, sobre todo, cómo quiere decirlo. 

Aquí va un pequeño aviso: para discutir sobre muchas de las ideas que propone el filme habría que adentrarse en terrenos de spoilers, así que, por la naturaleza breve de esta reseña y para evitar arruinarle la película a algún lector desprevenido, nos mantendremos sobre la superficie. Pronto llegará el momento para un artículo que se zambulla de cabeza en esta obra recién estrenada en cines costarricenses

En líneas generales, Promising Young Woman se centra en Cassandra, una treintañera que dejó la universidad de medicina y ahora trabaja en un café mientras todavía vive con sus padres. Cada tantas noches, Cassandra sale a bares y finge estar absolutamente borracha para que, inevitablemente, un autodenominado nice guy un mae bueno,como le diríamos aquí—, venga en “su auxilio”. Una vez que “la ayuda” a salir del bar, la lógica del mae bueno es casi siempre esta: “yo la ayudé, ahora merezco una recompensa” y procede a llevarla a su casa para aprovecharse de la embriaguez. Justo cuando el tipo está por dar el paso definitivo, Cassandra revela su sobriedad y lo confronta. 

La mayoría de estas escenas exploran lo turbio y dolorosamente incómodo de ver a alguien aprovechándose del estado de una mujer ebria, pero entre la seriedad del caso no se olvida de burlarse de estos “maes buenos”, a final de cuentas también es una comedia negra. 

Estas venganzas nocturnas fueron propiciadas por la violación de Nina Fischer la mejor amiga y compañera de medicina de Cassandra en una fiesta universitaria en la que Nina se encontraba ebria. La violación nunca la vemos, pero a Fennell le sobran recursos para que midamos lo horrenda que fue. 

Las salidas nocturnas de Cassandra paran cuando conoce a Ryan, un viejo compañero de la facultad del cuál se enamora. En ese momento la película se convierte en una mini comedia romántica, homenajeando los tropos del género pero manteniéndose fiel a su tono cínico. No obstante, algo obligará (no spoilers, recuerden) a Cassandra a retomar su vendetta. 

El trailer y la misma premisa apuntan a que esta va a ser la típica fantasía de venganza en la que Cassandra sacará un revólver en plan Tarantino y culminará su misión en un baño de sangre aterradoramente catártico, pero no, Fennell quiere más que eso. Aunque la película hace alusión a que algunos encuentros terminan con violencia, la venganza de Cassandra nunca es física. Su modus operandi es psicológico, el as bajo la manga está en poner un espejo sobre el violador o el cómplice y que por sí mismo confronte lo que está por hacer o lo que ya hizo. Este cambio de perspectiva desdobla a los personajes para que se vean a sí mismos como los antagonistas de la historia, lejos de la narrativa del nice guy que se han contado toda su vida.

Este efecto espejo hace al filme de Fennell especialmente universal. Aunque una lectura miope podría ver todos los personajes hombres y decir: “vaya, de verdad que son tremenda mierda de personas” y en Promising Young Woman efectivamente lo son, esto no se traduce directamente en que la pelicula crea que todos los hombres son violadores o cómplices, pero sí que un violador o un cómplice puede ser cualquiera (ojo: cualquiera, un pronombre unisex, esto Fennell lo tiene muy clarito). 

Y este mensaje de “atentas, chicas, la comedia romántica que estabas viviendo con tu pareja puede ser en realidad un thriller”, tampoco lo dice para poner al espectador en un estado de excesiva paranoia, sino que busca arrojar luz sobre cómo es tan difícil encontrar manos limpias cuando estas conductas estuvieron normalizadas por tanto tiempo. En otras palabras, no es una película sobre hombres violadores, es sobre lo que más amplia y en ocasiones vagamente se entiende como “la cultura de la violación”. 

El filme juega con el fatalismo porque quiere hacer un punto: esto no es un problema menor ni uno fácil de olvidar. A Hollywood le gusta fetichizar al héroe que supera todos los obstáculos de una vida turbulenta, pero a la película le resulta apático pensar que todas las heridas sí pueden sanar, sobre todo cuando tantas vidas han sido consumidas por las sombras de terceros. 

Probablemente el punto más valioso de Promising Young Woman es generar una discusión sobre el tema sin ser un cine panfletero. Tiene una causa social, por supuesto, pero su medio es el drama, la estructura dramática, no el discurso ideológico. Este filme es lo que en inglés se conoce como plot driven, es decir, su trama siempre está en el centro. Fennell prefiere dramatizar sus ideas para que el espectador las sienta y llegue a sus propias conclusiones en lugar de aleccionar con culpa desde la tan pesada altura moral. 

Pese a que se aleja de las moralejas reconfortantes y que todos sus personajes tienen las manos sucias, debajo el filme cree fielmente en la redención. Eso sí, solo para quien la busque. 

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