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Primeras impresiones de ‘WandaVision’: lo más arriesgado de Marvel hasta ahora

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Hay algo irónico en que la propuesta más arriesgada del universo cinematográfico de Marvel (MCU) se base en uno de los géneros más seguros de la televisión: la comedia de situación (o sitcoms, como normalmente se le conocen). No solo porque Marvel lleva más de diez años reciclando propuestas de superhéroes, sino porque no necesita subvertir los cánones del género para rendir una parodia amorosa a la siempre reconfortante simplicidad del sitcom

WandaVision nos introduce, sin ninguna explicación, a Wanda (Elizabeth Olsen) y Visión (Paul Bettany), dos superhéroes secundarios del MCU, como una pareja casada de los suburbios al ritmo de una canción temática de un sitcom cincuentero en blanco y negro. Al mejor estilo de Hechizada, ambos tratan de encajar como una familia perfecta mientras esconden sus súper poderes (Wanda es una especie de bruja y Visión una súper inteligencia artificial).

La serie tiene todo lo que uno esperaría de una sitcom de su tiempo: las pausas después del chiste para que entren las risas enlatadas, los conflictos anodinos que ineludiblemente se solucionarán con un final feliz y el encanto de dos protagonistas entrañables (Olsen y Bettany nacieron para interpretar a esta boba pareja).  

Sin embargo, hay misterios debajo de las familiaridades de una comedia de situación estadounidense: ni Wanda ni Visión recuerdan cuándo se casaron ni cómo llegaron a donde están, las décadas parecen pasar sin que afecten a sus personajes y objetos de otras realidades se cuelan en sus vidas. 

Cuando mejor salen, especialmente en el primer episodio, estas incógnitas se mezclan con los tropos del género para dar una sensación de lo siniestro, para hacer sentir a los protagonistas, brevemente, que están atrapados en una realidad manufacturada a lo The Truman Show. Estos “fallos en la matriz” parecen mostrarles lo absurdo de su realidad, pero, al igual que en un sueño, lo más extravagante pasa desapercibido para el cerebro. 

En el segundo episodio la sutileza se agota y el terror y la comedia se parten a la mitad. Ambas funcionan, pero cada una jala hacia su propio lado sin amplificarse entre sí, como sucede en la primera entrega. No por eso es menos entretenida, pero sí menos interesante. 

Esta aproximación al misterio hace que la serie funcione tanto para quienes se han tragado los últimos diez años del cine de Marvel como para quienes no. Los más fieles desearán saber cómo WandaVision se conectará con el resto de sucesos del MCU, mientras que a los nuevos les bastará la premisa de la serie para entretenerse: una pareja de superhéroes está aparentemente atrapada en una fantasía de sitcoms

De momento, la serie exclusiva de Disney+ solo ha estrenado sus dos primeros episodios, los restantes siete los sacarán semanalmente uno por uno. Todo parece indicar que las décadas avanzarán a través de cada capítulo para rendir homenaje a los setenta años que lleva el género en la televisión estadounidense (en el final del segundo ya aparece el color). Ahora toca esperar a ver si la serie seguirá jugando con lo siniestro detrás del sitcom o si aprovechará la primera oportunidad que tenga para volver a la comodidad superheroica del MCU. 

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