Centroamérica

La Residencia Iberoamericana de Guion y su búsqueda por lo que tenemos en común

Ciclo de formación

Tras ocho años de trabajo, Diana Trujillo ya puede decir que tiene algo en común con cientos de cineastas de toda Iberoamérica. Lo que inició en Cali como un proyecto de residencia de guion “beta”, a nivel local, de 10 días y conversatorios complementarios, se ha transformado en uno iberoamericano, de cinco semanas, con asesores internacionales, el respaldo del prestigioso Programa Ibermedia, y que, en medio de la pandemia, abrió puentes virtuales a través del proyecto “En paralelo”, para que más de 1, 100 asistentes de la región tuvieran espacios de formación en línea. 

La Residencia Iberoamericana Guion de la Fundación Algo en Común, co-creada por Diana, directora de contenidos, Rodrigo Ruíz, director, y Felipe Muñoz, productor, es la respuesta a lo que el trío siempre había querido en sus procesos de creación. “En latinoamérica, sobre todo, no tenemos una industria tan fuerte como para que todos los que nos declaramos guionistas vivamos únicamente del guion”, dice Diana, “entonces, a través de las referencias que teníamos de laboratorios de cine internacionales, como el de San Antonio de los Baños, en Cuba, sabíamos que era importante que para los guionistas existiera un espacio en el que pudieran concentrarse únicamente en su proyecto, en que pudieran desconectarse de cualquier tipo de responsabilidad y darle vida a esa película que tenían en la cabeza; un espacio en el que pudieran crear al ritmo de ellos. Ese era nuestro gran sueño: crear la residencia en la que a nosotros nos gustaría estar”.

Como resultado salió este espacio de cinco semanas en los que ocho cineastas iberoamericanos conviven en Cali, Colombia, para encaminar lo que será el guion de su futura película. 

Para Diana, ocho fue el número mágico: la cantidad ideal para que pudieran combinarse la individualidad y el aislamiento que necesita cada uno para escribir, con los espacios de retroalimentación que ofrece un círculo pequeño de confianza. “Hay un factor de la convivencia que no es menor”, dice Diana, “Es vivir cinco semanas con desconocidos que van a conocer tu proyecto. Cada película es también la historia del autor, ¿sabes?, ahí la gente se desnuda y dice lo que de pronto no dice cuando habla y pone sus miedos y sus frustraciones, y que ocho personas se enteren de sus miedos, de sus sueños, pues vuelve muy sólidos esos lazos”. 

La convocatoria de la quinta edición de la Residencia, a celebrarse en Agosto de este 2021, está a días de cerrarse. A continuación, un extracto de la conversación con Diana Trujillo sobre las expectativas de esta nueva versión de la Residencia en tiempos de pandemia. 

En todos estos años imagino que han compartido y albergado a decenas de cineastas de toda la región, a base de esa experiencia, ¿cuáles considerás que son los principales desafíos del cine iberoamericano y qué quiere aportar la residencia para superarlos? 

Sabes, lo primero que se me ocurrió ni siquiera tiene que ver con plata: es que no estamos acostumbrados a vernos entre nosotros mismos. Es muy difícil que películas de Perú, Guatemala, Ecuador, etc, llenen las salas en Colombia. Claramente los Avengers se llevan la taquilla, sin decir que los Avengers no sean válidos, por supuesto, pero siento que lo primero es que no estamos acostumbrados a reconocernos en las películas de nosotros, de los más cercanos, de los más relacionables, por no consumir este cine regional. Tampoco podemos esperar desde Colombia que nuestra película sea un éxito en Argentina ni Costa Rica si no vemos las de allá también. La residencia no está solucionando eso en general porque se requiere una formación de públicos gigantesca, pero sí hay algo que creo fundamental y es que lo mínimo que podemos hacer como autores es consumir a otros autores iberoamericanos, de modo que podamos aportar a la industria. Uno de los ex residentes me decía un día que era como si los otros siete proyectos (de sus compañeros) se hubieran vuelto suyos también. Entre los residentes se hacen barra, empiezan a celebrar los logros del otro, están pendientes de la trayectoria del otro. Cuando esto trasciende estas fronteras es algo muy poderoso: o sea, que mis residentes en España estén esperando la película de su compañero peruano, y que este compañero peruano decida ser coproductor de su colega ecuatoriano. Si vos me preguntás cuál es el objetivo de la Residencia, en el papel y en el formalismo te voy a decir: “fortalecer ocho proyectos iberoamericanos que estén en la etapa de escritura y demás”, pero ciertamente hay algo que no está tan en el papel, aunque lo decimos todo el tiempo, y es generar estas redes. Sin estas redes no crecemos, nadie crece solo en el cine, el cine es un trabajo de equipo por donde se le mire: desde la etapa de escritura hasta la distribución, entonces sí, siento que la residencia no va a resolver el problema de formación, pero sí fortalecemos estas redes a nivel de pares. 

¿Qué es lo que ustedes más valoran a la hora de seleccionar los proyectos que participarán en la residencia?

Eso es lindo, nos han preguntado mucho qué tipo de películas buscamos, nosotros no buscamos un tipo de película, no buscamos que sea un género en particular, no es un capricho que tengan que solucionar los postulantes, tampoco se trata de un requerimiento en términos de la trayectoria de las personas. Nos interesan varias cosas: uno, la calidad narrativa debe ser alta, independiente de si eres recién egresado o si vas en tu segunda o tercera película. Creo que en lo que yo más me fijo al leer proyectos es la perspectiva única, que tenga una historia y que me permita ver los diferentes universos de iberoamérica. ¿A qué me refiero con una perspectiva única? Cuando seleccionamos un proyecto para la residencia, siempre está esta frase de que “esta película solamente la hubiera podido escribir Leonardo, solamente la hubiera podido escribir Patricia”, qué se yo, y esto es súper importante, más allá de si uno cree que ya todo está inventado. Finalmente cada uno tiene su acervo, ya veré si tomo de Tarantino y un Poema de Cortázar y los combino y eso es súper valioso. Cuando tú te encuentras con una perspectiva única te pueden volver a contar una historia sobre una dictadura en latinoamérica, que probablemente habrá una por cada país, o aquí en Colombia, ¿cuántas películas sobre el narcotráfico pueden existir?, en fin, pueden contarte una misma historia, pero si la perspectiva te delata a ese autor y ese acervo y esa mirada que no podría tener ni Luis ni Diana, sino ella o él, cuando tú lees y te encuentras con eso, sabes que tienes un potencial infinito para fortalecer porque sabes que hay un corazón en esa historia que necesita alimentarse.

Ciclo de cine de la Residencia iberoamericana de Guion. Imagen cortesía de la Fundación Algo en común.

Es curioso, porque eso que decís va mucho esta teoría de que solo hay X temas en el mundo: amor, guerra, amistad, qué sé yo, y que al final de cuentas no hay suficientes temas para la cantidad de personas que quieren contarlos. 

Tal cual, pero cada quién hace su mix. Yo de pronto tengo una perspectiva de la dictadura diferente a la de un vecino. En esa individualidad está la riqueza de hacer global lo local, porque finalmente siempre van a haber temas en los que te puedas relacionar. ¿Por qué queremos a un personaje “malo”? En Breaking bad, por ejemplo, es un man que hace metanfetaminas y está cargado de una violencia fuerte, ¿entonces por qué? Porque tiene unos valores familiares fuertes, porque sabemos que está enfermo, porque siempre hay algo con lo que podemos conectar con el otro, así sea muy distante. Por eso las historias funcionan: siempre hay algo en lo que podemos empatizar. 

La residencia será en Cali, Colombia, describime cómo es el lugar en el que residirán los seleccionados. 

Mira que siempre hemos cambiado, ha sido lindo y retador. En este momento estamos en la búsqueda del lugar actual para esta versión, pero puedo contarte qué esperamos a partir de las residencias pasadas y el reto de pandemia de este año. Primero decir que efectivamente sí va a ser presencial, que por supuesto estamos conscientes de la situación y que nos regimos frente protocolos, ya no solamente del gobierno nacional, sino que vamos a estar muy pendientes de lo que se diga de parte de los países de las personas seleccionadas para que todos podamos estar tranquilos. ¿Qué va a ser igual? Siempre tenemos unos espacios en los que los residentes puedan estar cómodos, y con comodidad me refiero no solo al tema de las habitaciones, sino que siempre haya un lugar donde se generan espacios de escrituras, estos pueden ser dentro de los mismos hoteles o, algo que nos gusta mucho y que va a ser un reto este año, es que buscamos generales circuitos para que vivan la ciudad. Teníamos sesiones colectivas en una biblioteca aliada, y de pronto los ciclos los dábamos en la cinemateca del museo de arte moderno, y de pronto algo más en otro museo, bueno, como que siempre nos movíamos por una zona cultural de Cali que nos permitía caminarla. Cali es una ciudad calurosa pero tiene una particularidad con la zone en la que nos movemos y es que Cali, por estar en un valle, está rodeada de montañas, y hay una zona donde baja el río Cali y la brisa es más intensa, desde las cuatro de la tarde cambia totalmente la temperatura y es como si hubieras cambiado de clima de repente. Ese calor se esfuma por una brisa y caminas bordeando el río y escuchas los árboles y es como si todo cambiara a partir de una hora. Eso nos interesaba que la gente lo viviera. Es muy chistoso, uno le pregunta a la gente que recuerda de Cali y casi siempre dicen: el viento. Eso es una bobada, pero es parte de la experiencia misma. Encerrarlos me parece muy fuerte, finalmente somos seres sociales, imaginate venir de otro país y tener que encerrarte en un hotel todo el tiempo. Entonces creamos estos circuitos para vivir la ciudad . Obviamente tomaremos las precauciones con todo el tema de la pandemia, pero sí nos parece importante no perder esa experiencia de alguna manera. 

¿Qué pueden esperar los futuros participantes de esta quinta residencia?

Van a recibir un montón de cosas. Primero, tenemos unos asesores increíbles. Las dos primeras semanas van a estar acompañados por Santiago Loza, director y guionista argenitno, y Beatriz Novaro, guionista mexicana, increíbles ambos, con una sensibilidad absoluta para escribir y para asesorar. Ellos se dedican a encontrar ese corazón de las historias y confrontar un poco de dónde viene la historia y cuál es el mensaje que la persona quiere contar. En la tercera semana van a encontrar un laboratorio que se llama Reescritura y puesta en escena, que es una apuesta un poco experimental, diría yo, en el que seleccionan una de tus escenas para hacer puesta a prueba por un grupo de actores y actrices. No es lo mismo, ¿sabes?, cuanto tú analizas una escena y la charlas a cuando pones esa escena en la corporalidad de actores, ver si los diálogos están funcionando o no, si los conflictos se ven en imágenes o no, o qué pasaría si quitaramos un personaje, si se improvisa, si consideramos a esa actriz como parte de la co-creación de esta película y estamos abiertos a que esta escena tan fundamental cambie. Ese es un laboratorio súper interesante (dirigido por Pablo Solarz, director, escritor y dramaturgo argentino) que te permite ser espectador por primera vez de lo que escribes. Puede ser todo un shock, pero detona muchas cosas importantes. Por otro lado, van a tener un tercer laboratorio de desarrollo de proyectos donde va a estar con nosotros Gerylee Polanco, productora colombiana, nuestra cuota local, y con ella van a trabajar, desde la perspectiva de la producción, qué significa desarrollar su proyecto, su carpeta, cómo fortalecerla, cómo escribir mejor una sinopsis o una nota de dirección, mejorar su pitch, o crear su pitch y prepararse para la última semana de la residencia donde está este encuentro con productores. Es de preparación para decir con qué me quedo, a quién me llevo, a quién meto en la maleta de esta gente que conocí. Lo que pueden esperar, a grandes rasgos, es: fortalecimiento de su proyecto a nivel de escritura, sobre todo el corazón de su historia se va a fortalecer, van a fortalecer la carpeta de proyectos, su pitch, van a tener un punto de encuentro muy importante a nivel de industria la última semana, y van a encontrar un equipo muy dispuesto a apoyarles en todo. A mí me molestan mis ex residentes porque dicen que me convierto en la mamá por cinco semanas, y suena chistoso y todo pero es un poco para ejemplificar el nivel de compromiso al que llegamos con ellos. Obviamente lo de la mamá es súper exagerado, no vas a creer que los controlo ni nada, ellos salen de fiesta, eso no lo para nadie. Tampoco es que esté detrás de si escribieron o no, es más bien estar pendientes, estar muy atentos a lo que ellos necesitan. Si necesitan un espacio para escribir, se los damos, si necesitan que nosotros les leamos lo que van a presentar, se lo hacemos, van a encontrar un equipo que va a apoyar su proyecto, que también es interesante porque generamos lazos con ellos. Yo todavía hablo con las personas que estuvieron en 2013 y 2015 y ellos me hacen preguntas: “Diana, ¿a quién conoces en Colombia que pueda funcionar para una coproducción? Tú que conoces mí película”. No es menor tener un equipo que está acá ilustrado de lo que tú necesitas o lo que tu proyecto necesita para brindarte la ayuda cuando se requiera y para darte ánimos siempre y celebrarte todas tus victorias. 

En este enlace podrá encontrar más información sobre la convocatoria que cerrará el próximo 28 de marzo de 2021.

 

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