Centroamérica

El lugar de las mujeres productoras en la industria cinematográfica costarricense

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El cine nacional ha experimentado un importante repunte en los últimos años, con un número cada vez mayor de producciones que se imponen no sólo en el país sino también en los festivales internacionales. El aumento de las mujeres en la industria también está de actualidad e incluso se considera una excepción a la regla.

Después de un siglo sin ningún referente cinematográfico, en los últimos 15 años el cine costarricense ha visto 19 largometrajes dirigidos por mujeres. Más que una figura de representación, se trata de una auténtica revolución en la forma de concebir el séptimo arte en el país.

Una tendencia que se ha invertido

El cine puede entenderse como un lenguaje. Su significado y su relación con la realidad cambian según quién se exprese y dónde lo haga. A lo largo de la historia de esta forma de arte, y a pesar del trabajo de pioneras invisibles como Alice Guy, Germaine Dulac, Lois Weber y Maya Deren, las estructuras se han basado en una perspectiva masculina que ha determinado tanto las narrativas que predominan como las formas de plasmarlas en la pantalla.

Es en este punto es donde surgen los proyectos desarrollados por las mujeres cineastas del país que, desde diferentes cosmovisiones e identidades, se han propuesto crear sus propias gramáticas y poner de manifiesto preocupaciones que no suelen formar parte de los libros de historia. 

Asimismo, cada año son más los talentos femeninos que representan a Costa Rica con largometrajes que abordan principalmente temas que buscan concienciar y sensibilizar sobre la igualdad de género. Este año Clara Sola representa a Costa Rica en los Oscar 2022. Muchos de estos profesionales han decidido unirse y han creado la asociación de directoras de cine de Costa Rica, con el objetivo de garantizar que los fondos sean equitativos y que haya paridad.

Sin embargo, la pluralidad de voces femeninas en el cine no es la norma en todo el mundo. Por ejemplo, en Hollywood existe una importante brecha de género: solo el 7% de las películas más taquilleras de 2016 fueron dirigidas por mujeres, según el Centro para el Estudio de la Mujer en el Cine y la Televisión de la Universidad de San Diego. Además, en la historia de los Oscar, sólo una mujer ha ganado el premio al mejor director, por nombrar algunos.

Mujeres audaces

Las raíces de esta ebullición de directoras costarricenses se encuentran en una tradición cinematográfica ligada a las mujeres audaces desde hace décadas. La notable presencia de El despertar de las hormigas, de Antonella Sudasassi, en el Festival Internacional de Cine de Berlín 2019, la selección de Ceniza negra, de Sofía Quirós, y de Lucía en el limbo, de Valentina Maurel, para la Semana de la Crítica del Festival de Cannes 2019, así como la selección de Clara Sola para los Óscar de 2021, son un capítulo más de esta creciente historia.

Para la historiadora del cine costarricense y centroamericano, María Lourdes Cortés, el primer antecedente se dio en la década de los 70, con la consolidación del entonces naciente Centro Costarricense de Producción Cinematográfica en 1977. Fue la primera vez que se hizo cine de manera sistemática en el país, y la idea nació y fue dirigida por una mujer : María de los Ángeles Kitico Moreno”.

La perspectiva de la mujer en el cine nacional para la directora Ishtar Yasin es la de un ser valiente, con voz propia, solidario. “Es como un tejido que ha crecido, abriendo caminos. Una mujer concienzuda y generosa. Que no vea a su pareja como competencia, sino como una amiga, una hermana. Una mujer honesta y libre”, describió en La República.

“Lo que ha ocurrido es que nos hemos diferenciado. Hoy en día, el éxito de las mujeres se debe a que la mayoría de ellas han trabajado muy duro, más que los hombres. También se han dado cuenta de que la competencia que imita la dinámica masculina tradicional no es realmente el camino a seguir. Y entre las mujeres cineastas hay mucha colaboración y mucha apertura”, dice la productora Mariana Murillo.

La aparición de nuevas iniciativas

María Lourdes Cortés también aplaude la aparición de importantes iniciativas de mujeres para destacar. Por ejemplo, dice, la premiada película El camino (2009), de la directora Ishtar Yasin, tiene los fundamentos “no tradicionales, no aristotélicos” que suelen caracterizar las películas de los directores locales; en general, un énfasis en la fisicidad y el tratamiento de los silencios. Yasin combina estas cualidades con la comprensión del mundo inherente al hecho de ser mujer.

De hecho, las mujeres han aportado una nueva visión, quieren hablar de sí mismas y contar sus experiencias. No se trata sólo de que haya más mujeres en el cine, sino también de ofrecer una estética diferente, a la que el público aún no está acostumbrado o no está familiarizado. Por ejemplo, en los últimos años, en los círculos académicos, se ha utilizado cada vez más el concepto de “mirada de la mujer” que da la vuelta a la “mirada del hombre” descrita por la teórica feminista Laura Mulvey. La mirada femenina es una respuesta al concepto de mirada masculina que Laura Mulvey (crítica y directora de cine) describió en 1975, donde explicaba que el espectador se identifica con la mirada de la cámara, que a su vez retransmite la mirada del héroe que se complace en mirar a las mujeres como objetos.

Para hacer más visible el trabajo de todos los cineastas del país, es necesario un cambio de mentalidad, un mayor acercamiento y apertura a un cine diferente al que se consume cada día importado de Hollywood, explica la productora Maria Murillo.

Durante miles de años, la mirada femenina ha sido escasa o inexistente. María Lourdes Cortés, detalla que en la actualidad “las cineastas se han convertido en sujetos históricos y sociales y con el poder del ojo de la cámara han podido ir más allá de su cuerpo que las aprisiona y que las había definido como mujeres y se convierten en productoras de su propia historia”

“Con más sensibilidad e historias más personales, las mujeres cuentan el cine de una manera diferente. Han abierto el camino con sus películas y eso les ha llevado a los festivales de cine internacionales”, dice la productora Mariana Murillo.

Mayor visibilidad

Sin embargo, para conocer la opinión de estas mujeres, es necesario apoyar sus proyectos y hacer visible el talento de las directoras, productoras y documentalistas del país. “Para hacer cine se necesitan recursos económicos y en Costa Rica no los tenemos, somos los únicos que apoyamos proyectos a largo plazo sin recursos”, dijo la directora Antonella Sudasassi a La República, en marzo de 2021.

“Los obstáculos que enfrentan las mujeres productoras son los mismos que enfrenta cualquier persona que produce en Costa Rica y tienen que ver con la falta de apoyo de nuestro gobierno al cine, el apoyo que tenemos es muy bajo comparado con otros países del mundo”, agrega Mariana Murillo.

De hecho, el primer gran paso para empezar a producir una película es conseguir financiación, lo que a veces puede ser difícil en un país donde el cine puede percibirse a veces como una profesión o un capricho. Se puede negociar con patrocinadores, inversores y, más recientemente, con fondos.

Costa Rica se ha beneficiado del Fondo Cinergia, un fondo que ha impulsado proyectos cinematográficos en Centroamérica y Cuba cada año desde 2004 hasta 2015, y del Fauno del Centro Costarricense de Producción Cinematográfica. 

Según María Lourdes Cortés, “el hecho de que todavía estemos en una fase artesanal del desarrollo de las películas da a las mujeres una ventaja, ya que no hay favoritismos ni estructuras rígidas como suele ocurrir en Hollywood. Este modo de producción, que aún no está consolidado como industrial, permite a las mujeres utilizar más su creatividad”.

Sin embargo, según Mariana Murillo, la teoría de que los directores masculinos tienen más éxito que las mujeres no es cierta. Según ella, es sólo una cuestión de representación. “Si en Hollywood, algunos directores masculinos son mucho más publicitados, es porque están más presentes en el mercado. Creo que hay muchas mujeres que trabajan en silencio, haciendo películas maravillosas, y que la inclusión de las mujeres en la industria de la dirección es importante para conseguir películas y mejores papeles. Creo que hay muchas tonterías sobre grandes directores que hacen grandes películas”.

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