Centroamérica

Cineastas costarricenses crean campaña de crowdfunding para iniciar cortometraje

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“Basado en hechos reales que exploran las temáticas del paso del tiempo, el temor a la muerte y la nostalgia a través del retrato del béisbol en Costa Rica, el San José de antaño y la vejez”, así es como describen los estudiantes de cine Luis Diego Pérez y Catalina Cabezas el proyecto que iniciaron desde el pasado 29 de julio, en el que están realizando una campaña de financiamiento (crowdfunding) para comenzar con el rodaje de su cortometraje llamado Las esquinas y otras cosas que se van.

Este trabajo se ha llevado a cabo para concluir con la tesis para la licenciatura de Cine y Televisión, la fecha de finalización de la campaña es el próximo 3 de septiembre, esperan alcanzar los $3,500.

“Nuestro corto está cada vez más cerca de ser una realidad y eso nos tiene muy emocionadxs”, indicaron los cineastas en su página oficial.

Parte del proceso de investigación ha llevado a Luis y a Catalina a involucrarse con empresas como la Federación Costarricense de Béisbol, el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (INCOFER) y algunos encargados del Programa Integral del Adulto Mayor de la UCR.

Según informó el Centro de Cine del Ministerio de Cultura y Juventud, el cortometraje fue expuesto en el módulo de Desarrollo de proyectos liderado por la cineasta Ana María Pulido en el Primer Encuentro Iberoamericano de Cineastas Emergentes en el marco del Festival Ícaro en Guatemala.

Para conocer mayor información se puede ingresar a su sitio web, y a su facebook e instagram.

Las esquinas y otras cosas que se van: Agustín es un hombre pensionado de sesenta y nueve años quien solía ser un jugador de béisbol reconocido por su talento. Vive en soledad en su pequeña, vacía y empolvada casa en Barrio San Cayetano en compañía de su gato Ulises.

Cuarenta años después de su último juego de béisbol, su monótona cotidianidad se ve interrumpida por la invitación para jugar un partido de reencuentro entre los veteranos del béisbol costarricense.

Mientras se acerca la época lluviosa a Costa Rica, rodeado por su nostálgico barrio y en busca de su gato extraviado, Agustín tendrá que tomar la decisión de jugar o no el partido y responder a la frustración que el paso del tiempo y el creciente temor a su propia muerte le generan.

“Muchos años después de dejar este deporte, a sus 68 años, mi abuelo Luis Diego fue invitado a participar en un partido de reencuentro entre los equipos de Veteranos del béisbol en Costa Rica. Para ese entonces, mi abuelo tenía serios problemas en su rodilla, y aunque el partido se convirtió en una amenaza hacia su salud, decidió jugarlo.

Durante estos años de desarrollo, he estado descifrando qué pudo haber sentido y pensado mi abuelo antes, durante y después del partido a través de un personaje que, mientras se acerca la fecha del partido, desarrolla dentro de sí un creciente temor a su propia muerte.

 

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