Centroamérica

‘Cabra y Madre’ de Lina Barguil: Encontrando inspiración en nada más ser

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Por Luis Acosta Casanova.

Al inicio de nuestra entrevista, le confieso a Lina Barguil que preparar las preguntas ha sido un reto. Por lo general, siempre es relativamente fácil encontrar información pública sobre la trayectoria de las personas entrevistadas, pero Lina ha sido casi un misterio, si bien maravilloso, porque en las tres obras que pude encontrar: un episodio de la serie documental El quinto formato sobre la historia de las salas de cine en Costa Rica; el cortometraje Rosa para los muertos, donde se examina la curiosa dinámica de un culto; y, específicamente, Cabra y madre, que ahora participa en la competencia nacional de cortometrajes en el CRFIC, no me quedó la menor duda de estar ante una cineasta en todo el sentido de la palabra.

Cabra y madre, la historia de una niña en los días turbulentos de la guerra civil de 1948, y su relación con una cabra de su familia, cautivó mi atención desde el tráiler, por la fotografía en blanco y negro, ambientación, temática y muy clara visión por parte de su directora.

¿Siempre ha sentido la pasión o vocación por el cine?

Creo que nunca, siendo honesta, he sentido una vocación así por algo, en general, y ha sido de mis grandes retos y por lo que he sufrido durante mi vida. Sentir esa pasión por algo me costó mucho a la hora de decidir una carrera; al inicio me equivoqué y elegí una carrera relacionada a la Medicina y estudié algunos años, pero siempre tuve una chispita más creativa, así que empecé a editar videíllos para mis amigas, y dije: “Tal vez pueda dedicarme a la edición” porque es algo que me gusta, entonces al final decidí cambiar de carrera y entré a Cine, y como que ahí empezó. Pero sí, siento que es especial conocer a alguien que dice: “Sí, yo desde los cinco años quise ser doctor”, yo siempre sentí celos de eso, porque sentía que no encontraba algo así. Tal vez todavía lo sigo buscando, no sé si el cine lo es, pero definitivamente sí es algo que me permite catalizar ciertas cosas.

¿Qué películas o cineastas han influido en usted?

Es una pregunta muy difícil; no me gusta para nada cuando me la hacen, porque siempre me ha costado mucho contestarla. Siento que, a lo largo de mi vida, me han influenciando diferentes cineastas, y obviamente me encantaría responder algo como: “¡Sí, Tarkovsky!”, y sí, en parte, en algún momento de la carrera, pero también sería un poco mentira porque probablemente a los, no sé, cinco años vi la película animada de Pokémon en el cine y me encantó y luego crecí más, vi otras cosas que también me encantaron, así que eso de encerrarlo en un par de cineastas es difícil para mí. Incluso ahorita, creo que mis gustos siempre han sido bastante liberales, no me molesta tener una amplia variedad de realizadores, incluso de diferentes áreas, tal vez desde la animación hasta cosas más experimentales. Creo que lo rico es poder ver un poco de todo y no dejarse influenciar solo por unos cuantos. No sé si respondo su pregunta o si le genero aún más dudas.

Tal vez, pero eso es grandioso; me genera una pregunta tal vez un poco más específica y es ¿dónde más ha encontrado inspiración?

Creo que, en mi caso, tiene mucho que ver con lo cotidiano. A veces siento que no necesito ver una pintura súper buena para inspirarme, sino que puedo estar en la sala o viendo el patio de mi casa y ya eso es suficiente para mí. Siento que recae mucho dentro de lo cotidiano y cosas muy sutiles, en general, sobre la vida, sobre el día a día y así. Con la pandemia me he dado cuenta de eso, salgo menos y no me hace falta porque puedo encontrar inspiración en nada más ser.

¿Hay temas o ideas particulares que le interesa explorar en sus proyectos?

Me he dado cuenta de algo interesante, y es que en todos los proyectos que he realizado siempre tengo una protagonista femenina, entonces siento que, no sé si me interesa o es algo que ya está dentro de mí, pero siempre escojo el punto de vista de una personaje femenina, probablemente porque me proyecto un poco, que no debería, pero sí lo hago. Entonces siento que, cuando pienso en futuros proyectos, siempre me los imagino desde un punto de vista femenino o sobre un personaje femenino.

¿Por qué siente que no debería proyectarse?

Porque siento que se puede volver muy personal, o puedo recaer en cerrarme mucho en mis propios ideales y a veces lo rico del cine es poder explorar cosas que están fuera de mí, porque al hacer cine podemos construir los mundos que queramos y ser quien queramos. Entonces, a veces pienso que puedo limitarme un poquito, pero también creo que puede ser bueno y malo; hay cineastas a quienes, obviamente, les encanta y se han reconocido por tener un cine muy personal, y otros que no; pero sí, son pensamientos que a veces se me vienen.

Ahora que habla sobre cómo la mayoría de sus personajes han sido mujeres, y en este momento histórico del cine nacional, donde las mujeres son quienes han dirigido el camino. ¿Qué la hace pensar eso?

Para mí es bastante, no sé si inspirador, pero sí me hace sentir que es posible presentar mis cosas y demarcar una línea creativa, que no sé si en algún momento realmente fue silenciado o nada más no se estaba dando tanto, porque igual el cine aquí es todavía muy nuevo y las posibilidades de hacerlo son un poco difíciles. Entonces, gracias al hecho de que ahora hay más exposición, es obviamente muy bonito poder ver los proyectos de mis compañeras.

Un tema que pude apreciar en sus trabajos anteriores es el pasado, así como la memoria y la nostalgia. ¿Siente que son temas recurrentes en su obra?

No lo había conectado, pero tal vez, ahora que usted lo menciona, puede ser que sí. Incluso con este nuevo corto también toco temas de la historia de Costa Rica, un poquito por encima, quizá, pero siempre hay una cuestión nostálgica, sí.

¿De dónde vino la idea para Cabra y madre? ¿Qué la inspiró contar esta historia?

Vieras que mis procesos son muy espontáneos; yo siempre tengo un bloc de notas en mi celular donde, cada vez que se me ocurre un título vacilón, lo apunto y después veo a ver qué hago con él, y Cabra y madre fue uno de esos. Así que lo escogí de la lista y dije: “Voy a hacer que este título tenga sentido”, y empecé a armar la historia, pero sí creo que la inspiración sucede casi en escalones, yo digo: “Sí, Cabra y madre es el título, entonces tiene que haber una cabra, una madre… ¿Qué hago para que esos personajes convivan?” Como que cada cosita va armando otra capa más.

¿El título fue lo primero que se le vino a la mente?

Sí…

Wow. Me causa admiración, porque el corto es como una pequeña catedral, y esto es como si hubiese sido construida desde el techo. Ahora, es cierto que el tema del pasado es mucho más claro aquí; al menos yo nunca he visto un proyecto audiovisual de ficción que aborde el tema de la guerra de 1948. ¿Qué llamó su atención de esa época?

Sucedió, en parte, como una excusa de guión, porque necesitaba encontrar una situación donde tuviera sentido que la niña se quedara sola con la cabra, y pensé: “¿Qué puedo hacer para que esto suceda? ¡La guerra!”, de ahí vino la idea de meter este contexto histórico en el corto. Pero es curioso, porque una vez que eso estuvo establecido, dije: “Bueno, me voy a meter de lleno en la historia de la guerra, voy a leer todo lo que pueda para entender y que todo tenga sentido dentro de la ficción”, y buscando y preguntando me di cuenta de que mucha parte de mi familia tuvo que ver en la guerra, creo que uno de mis abuelos o bisabuelos peleó en la guerra, y hay fotos y todo. Fue muy curioso ver esa revelación bajo una premisa tan espontanea de mi parte.

¿Cómo fue el proceso de recrear esa época?

¡Ay, fue difícil! Porque, al ser un proyecto estudiantil, no tenía un “megapresupuesto” para construir una casa con todos los props, entonces fue mucho ir buscando e ir haciendo alianzas también. La casa fue, tal vez, lo más difícil de encontrar, porque… Bueno, le voy a contar, aunque no sé si es relevante para la entrevista.

¡Claro! Adelante; yo, fascinado.

Es que, si usted entra a las casas ahora, aunque sean viejitas y tengan toda la arquitectura, va a ver que tienen refri nueva, tele plasma, la antena; es decir, tienen cosas que yo no puedo ni quitarles ni moverles porque también son casas que me van a prestar. A veces, yo quisiera hacer una toma en la cocina, y no puedo tener ahí la cocina eléctrica, pero tampoco puedo quitarla. Fue muy difícil encontrar una locación que tuviera los requisitos arquitectónicos pero que también estuviera, por dentro, estancada en el tiempo, como que nadie hubiese metido demasiada mano, y por dicha pude encontrar esta que fue donde grabé. Con el vestuario tuve ayuda de mi directora de arte, Lil Campos, que es súper buena, hace vestuario para obras de teatro y le gusta mucho la época, entonces fue una gran ayuda; y creo que en algún momento me reuní con Andrés Fernández, el arquitecto, para saber qué buscar en las casas. Entonces, muchas cosas de las que, tal vez, no se habla mucho de la realización es la investigación de cosas que no necesariamente están en el guion pero sí forman parte del universo.

Hablando sobre la bellísima cinematografía de Carolina Mora, ¿De dónde vino la decisión de que el cortometraje fuera en blanco y negro?

Yo ya sabía, desde que empecé a plantearme ideas sobre el corto y cómo podría verse, que iría en blanco y negro, incluso antes de decidir lo del contexto histórico ya sabía que sería en blanco y negro. Lo del contexto le dio una capa más, o una justificación, tal vez, pero antes de eso yo ya sabía que tenía esta imagen de una niña con una cabra en blanco y negro, eso era todo lo que sabía. Después de ahí, se fue armando, y para Caro también es su tesis de cinematografía, entonces pudimos trabajar bastante desde el inicio todo el concepto estético y visual de la ficción, y ella también tuvo la idea de mezclar técnicas, es decir, utilizó una cámara digital, pero todos los filtros son de cámara análoga, entonces eso es lo que le da tal vez ese look.

¿Podría ser que la escena entre los dos gemelos tenga que ver con la guerra civil?

Sí, en parte sí. Es, en parte, un reflejo de lo que está sucediendo afuera del universo fantástico que se arma la niña, que más allá de ser un reflejo de la guerra también siento que cuando la niña ve a los gemelos, y lo que les sucede, ella recuerda que afuera hay una vida humana, que afuera la gente puede ser mala, y eso la despierta un poco de esa fantasía y de la comodidad que sentía con el personaje de la cabra. Siento que ese es el punto de quiebre de la niña, y donde ella decide tomar otras decisiones.

¿De qué manera asoció el tema de la guerra y los animales?

Como mencioné al inicio, para mí tenía sentido que la conexión de la niña fuese más con animales de granja, y por el contexto, sentí que iba muy bien, porque tal vez me costaba traerlo a un contexto más actual, sentía que no iba a tener el mismo impacto. Es decir, en el contexto del pasado, esta niña probablemente fue poco a la escuela, o sea, el tiempo lo pasa más que todo en la granja con los animales y con su familia, no tiene un iPad, no tiene un celular, así que su mayor entretenimiento, o conexión que hace, probablemente sí es con estos animales.

¿A partir de ahí vino la decisión de humanizar el personaje de la cabra?

Viene más como una manera de mostrar la forma en que la niña experimenta el mundo, especialmente después del evento traumático entre los soldados y sus padres. Ella va y se esconde en el corral, donde todavía está la cabra en forma de cabra, y cuando despierta ya empieza a verla como una mujer, ahí es donde empieza para ella este mundo, un poco más lúdico, y también viene a raíz de cómo ella lidia con el dolor de estar sola, de perder a sus papás, de no entender muy bien qué está sucediendo. Siento que esa fue la razón por la que decidí utilizar este personaje más humano.

¿Considera que el corto también hace una reflexión sobre el paso hacia la madurez?

Sí, definitivamente. En algún momento pensé si la película era coming of age, aunque no sabía si los códigos que estaba usando eran aplicables al género; pero sí, definitivamente siento que hay una transformación del personaje, donde ya al final de la película espero que no se interprete de la misma manera a como la vimos en las primeras escenas. Siento que ella pasa por situaciones que la hacen aceptar su madurez, y también dejar de lado un poco esa fantasía que se hace. También siento que hay un símbolo en este personaje de la cabra-madre, porque al inicio a ella también le quitan a sus hijos para venderlos, entonces creo que tiene una connotación de soledad, de dolor, de separación, algo por lo que la niña también está pasando en su vida humana, y ellas comparten eso juntas. Al final, después de que la niña decide dejar a la cabra para volver a su casa, y cuando regresa al corral, ya no está, creo que al aceptar una cabrita nueva, más allá de aceptar un rol de cuidadora o algo así, es más como una aceptación del dolor y la soledad, y también de su condición humana.

¿O sea que el duelo y la pena son temas muy importantes?

Sí, creo que se basó mucho sobre ese sentimiento. Creo que desde la primera escena estamos viendo un duelo, y alrededor de todo el film siempre hay duelos que se repiten, como cuando se van los papás, cuando entran los gemelos, cuando la cabra queda sola en el corral. Siempre hay una constante lucha contra esos duelos y cómo la niña los acepta y aprende a vivir con ellos.

¿Ha pensado en expandirlo a algo más extenso, como un largometraje?

En algún momento lo pensé. La verdad es que el lenguaje del cortometraje es muy difícil, o no lo he terminado de comprender al 100%, y siempre termino haciendo películas comprimidas (que no sé si eso es un corto). Pienso que esta historia da para explorar más, por ejemplo, sobre los gemelos, de dónde vienen, quiénes son; pero ya, a este punto, siento que lo que más me interesa es concluirlo, y más bien he ido pensando en nuevas ideas y así. Entonces, ahorita no tengo interés en hacer un largometraje al respecto, sí siento que se podría, pero por el momento, no.

Para finalizar, ¿Ha pensado en algo para sus proyectos futuros?

He tenido ideas, tal vez seguir tratando temas más enfocados en la preadolescencia y la adolescencia; he pensado en temáticas, también, muy arraigadas en nuestra cultura, entonces no sé, no tengo ideas claras todavía, pero ahí van. Tendré que revisar mi bloc de notas y ver qué título toca ahora.

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